Douelle - Luzech - Crégols - Douelle
Desde nuestra base en Douelle, podrá partir hacia el Este o al Oeste, y en todo caso, tendrá el tiempo para explorar todo el río a su ritmo. Si parte al Oeste, llegará a Luzech, ubicado en un meandro del río y dominado por la Capilla de Notre- Dame-de-l’Ile, dedicada a los marineros encargados del transporte del Cognac hasta Burdeos.
Hacia el Este, el imponente castillo de Mercues, fundado en el S. VII, domina el río. Transformado en hotel de lujo, alberga hoy un restaurante que merece una pequeña visita. Seguirá luego hasta la ciudad histórica de Cahors, donde pasará debajo de uno de los más bellos monumentos medievales de la ciudad: el impresionante puente Valentré del s. XIV, protegido por tres torres. Las terrazas soleadas de la ciudad le invitan a degustar unas copas de Cahors para acompañar el foie gras y las trufas. En Arcambal, visite la cervecería local, cerca del río, y saboree una refrescante cerveza d’Olt.
Pasando al pie de los acantilados de Bouzies, llegará a Saint-Cirq-Lapopie, exquisito pueblo de piedra encaramado del s. VII, que verá desde el río. Ya sea desde abajo en el río, como desde lo alto de los acantilados, la vista es extraordinaria. Deténgase un momento y descubrirá numerosos tenderetes de artistas y artesanos, pequeños y acogedores cafés, así como casas color de miel. Visite en bicicleta la famosa gruta de Pech-Merle, cerca de Cabrerets, y admire sus dibujos prehistóricos y sus impresionantes estalagmitas a lo largo de más de 2 km de galerías naturales subterráneas.
Desde 2007 y gracias a la apertura de este sector de navegación, su último destino es Larnagol. Este pueblo fortificado, que otrora fue un centro de crianza del gusano de seda, domina el río y es uno de los espectáculos más pintorescos de su crucero: el pueblo y el castillo vecino de Calvignac merecen ser visitados, y le darán la oportunidad de darse una hermosa escapada en bicicleta antes de volver a la base.
En la región de Quercy, escondido entre campos de tabaco y arboledas de nogales, se encuentran los anchos valles y dramáticos desfiladeros del río Lot. Este río ha esculpido un profundo surco por la región, que tiene como resultado un crucero único con algunos de los escenarios más impresionantes de toda Francia.